Una antigua tradición de las Madres de de Desamparados y San José de la Montaña lleva a los fieles devotos de San José a escribirle cartas con sus peticiones de ayuda. Después las cartas se queman el día 19 de marzo.

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Por nuestras necesidades y las de nuestras familias, pero aquellos a los que queremos y están pasando por momentos de dificultad, por los enfermos, por los que están en paro, por la paz en el mundo, por los cristianos perseguidos, por ese embarazo que no llega o por aquello que realmente es muy importante para nosotros...

iconoEstas y otras muchas peticiones son las que dejan por escrito los fieles y devotos a los pies de San José en el camarón de la iglesia de las Madres de Desamparados y San José de la Montaña de Valencia.

Se trata de una antigua tradición que se remonta al siglo XIX, que fue impulsada por su fundadora, la Beata Petra de San José, y que las religiosas de la congregación siguen manteniendo viva en el siglo XXI.

A lo largo del año, fieles y devotos de San José escriben sus peticiones de ayuda ante problemas familiares, de salud o económicos. Las cartas las depositan ellos mismos en un buzón a los pies del santo, en la Iglesia de la Casa General, o bien las envían por correo postal.

Según explican las religiosas, se van recogiendo a lo largo de todo el año y si hay muchas "se queman el día 19 del mes que venga bien, en un acto privado con las religiosas y novicias", si no son muchas se dejan para el 19 de marzo, "y en este caso se suelen quemar al finalizar la procesión con el santo, en público".

La finalidad de quemar las cartas es simbólica, ya que, "igual que sube el humo, con él suben las peticiones y, de esta forma, llegan más rápidas al Señor", señalan las religiosas.

Las peticiones son personales , "que no leemos -subrayan desde la congregación- pero que conocemos porque los devotos nos cuentan "gracias que reciben después de encomendarse a San José", que es patrón de la familia, de la Iglesia, de los pobres y de la vida espiritual".

Así, "matrimonios jóvenes que no podían tener hijos y que se encomendaron al santo, han venido a dar gracias con un bebé en brazos, así como personas en paro, o familias en crisis", aseguran las religiosas.

 

¿Cómo surge la tradición?

cartas2La tradición de las Cartas a San José se remonta alrededor de 1886, cuando la fundadora Beata Petra de San José impulsó el primer santuario del mundo dedicado a San José en Barcelona. Allí, una feligresa enferma dejó una nota escrita "con el fin de que su petición estuviese siempre presente". Tras su curación, las llamadas "Cartas a San José", proliferaron rápidamente en muchos lugares.

Para que nos hagamos una idea, en mayo de 1903 se quemaron 3.328 cartas, que provenían más allá de la ciudad de Barcelona, pues esta práctica se había extendido por todo el país.

En Valencia se lleva realizando desde que las religiosas se asentaron en 1893, en una zona de huerta, llamada huerto de San José, donde construyeron la casa de la comunidad.

Tal fue la devoción que se generó a San José, que hubo que poner un tranvía especial hasta el lugar del primer Santuario y los periódicos de la época informaban de los actos que se realizaban en el Santuario con motivo de la cremación de cartas.

Finalmente la Madre Petra fue a Roma y el Papa Pío X concedió la aprobación para el Santuario y la devoción a San José de la Montaña, e incluso gracias y privilegios extraordinarios.

Un siglo después es mucha la gente que continúa invocando al santo por medio de cartas, que se reciben diariamente en el santuario por correo ordinario, redes sociales e internet, o que son depositadas directamente en una urna a los pies de San José.


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