Entrevista en el semanario "Iglesia en Sevilla" a Madre Isabel Cañada, Directora de la Escuela Infantil San José de la Montaña. 

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Torredonjimeno (Jaén), 1983. Directora de la Escuela Infantil “San José de la Montaña”

Madre Isabel es una joven religiosa, alta y espigada. Sus repuestas son concisas y con frecuencia se excusa,pues no le gusta hablar de sí misma.

De trato cercano y sencillo, nos recibe en una salita en la casa en la que se encuentra la escuela infantil. Antigua alumna del colegio que su propia congregación tiene en su pueblo, su vocación de servicio fue revelándose gradualmente, “poco a poco, te sientes identificada con la vida de las religiosas”, aunque “empecé a sentirla con catorce o quince años”.

Menor de cinco hermanos, sus padres se lo tomaron “no mal, pero cuesta trabajo el despegarse”. En cierto modo, “se lo esperaban” pero pensaban que, a lo mejor, al ser tan joven se le pasaría la fiebre. Con 18 años inició el postulantado en Madrid; después pasó a Valencia para continuar la formación en el Noviciado durante dos años.

Tras la profesión religiosa continuó en Valencia, donde compaginó su formación religiosa con los estudios universitarios. Como experiencias que han marcado su vida afirma que “el vivir una enfermedad al acabar el noviciado te enseña mucho, te hace preguntarte muchas cosas, te pones en el lugar de la gente que sufre tanto, estoy más despreocupada de las cosas que no son importantes, eres consciente de que tu vida está en manos de Dios”. Y también le sirvió a su familia, sobre todo a su madre, para ver la congregación desde dentro. 

De sus catorce años en la congregación se queda con “cada niño al que he tenido que atender, cada persona que Dios ha puesto en mi camino, a la que he hecho parte de mi vida y por las que rezo cada día”.

Le encantan los niños y recuerda una frase de la fundadora y Beata Madre Petra de San José: “No olvidéis que sois
madres” y añade “para mí es lo más importante, ser una buena Madre de Desamparados”. Sólo espera que “el Reino de Dios se haga presente en las cosas sencillas de cada día y entregar la vida donde el Señor me lo pida, siendo reflejo de su misericordia”.

 

Fuente: Iglesia en Sevilla

 

 

 

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