canizareslloveraantonio2carta semanal cañizaresCarta del cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares

Miércoles 26 de julio de 2018 

Mis queridísimos abuelos y abuelas de la diócesis de Valencia Os escribo con ocasión de la fiesta, este 26 de julio, de vuestros patronos, san Joaquín y santa Ana, abuelos de Jesús.


Lo primero que deseo deciros de todo corazón es que me recordáis a mis abuelos, a los que tanto quise, de los que tanto recibí y aprendí, a los que tanto recuerdo y quiero con profundo agradecimiento. Los sentimientos que guardo hacia ellos, los tengo igualmente a vosotros; y por eso os digo: os quiero mucho y os admiro de verdad. Os debemos mucho, muchísimo, y mucho hemos recibido de vosotros: buena parte de lo que somos, de vosotros lo hemos recibido. Por encima de todo os debemos a nuestros padres, grandísimo don. De vosotros hemos recibido la fe, que es la mejor y la más grande herencia nuestra y nuestra mayor riqueza: seguid transmitiendo esa herencia de la fe a vuestros nietos y biznietos. Y nos habéis transmitido un gran amor y una devoción a la Santísima Virgen, invocada por vosotros con tantas advocaciones. De vosotros hemos recibido la sabiduría acumulada en la rica tradición que nos precede. De vosotros hemos aprendido el sacrificio y los trabajos por los vuestros, por los demás. 

Gran parte de vosotros pertenecéis a esa generación que tanto se han sacrificado por los suyos: os habéis privado de muchas cosas, en el fondo por nosotros, sin nada a cambio y sin esperar ningún reconocimiento, simplemente por dejar un mejor pasar a los que hemos venido detrás. ¡Qué gran ejemplo de generosidad! .Habéis trabajado, habéis luchado, habéis sufrido, sencillamente, habéis amado. Nos habéis dejado un gran testimonio de vida familiar, de amor a la familia, de luchar por la familia. Nos habéis legado esta cultura que nos humaniza. Nos habéis dejado un legado que nos sustenta, el legado de la verdad, porque sois hombres y mujeres de verdad y de la verdad, sobre la que se edifica, la verdad que se realiza y expresa en el amor, la verdad que nos hace libres, la verdad que educa y hace nacer y crecer hombres y mujeres de verdad. Nos habéis educado. Además, y con esto acabo, habéis sido capaces de dejarnos una sociedad en paz, en armonía, reconciliada, dispuesta, a olvidar y perdonar.

¡GRACIAS, MIL, MUCHÍSIMAS GRACIAS! Que Dios os pague tanto amor y tanto cariño y que os llene de bendiciones y dones del cielo. Proseguid ese camino, con la mirada puesta en Jesús y en su Santísima Madre, la Virgen María: poned ahí toda vuestra confianza y esperanza, con la certeza de que os quieren de verdad y que no os deja solos, aunque nosotros a veces os dejemos solos tal vez, muy solos. Pero como me decía una viejecita de las Alpujarras en Granada: “Estoy sola pero no de Dios"; o como también le escuchaba a la anciana más pobre de mi pueblo, Sinarcas, que le comentaba a mi madre: "Pilar, Dios nunca nos falta, los que le faltamos somos nosotros". Que Dios os conceda vivir en esa confianza de estas abuelas, y que os premie. Tened la certeza de que la Iglesia está a vuestro lado y que vuestro Obispo os quiere de verdad y de todo corazón y pide por todos vosotros: pedid vosotros también por mí y por la Iglesia. Cuento con vosotros. Os necesitamos y podéis hacer mucho, estáis haciendo mucho.

Un abrazo a todos y felicidades en vuestra fiesta.


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