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Nuestra Hermana, Madre Socorro Mª Sánchez de San José –Matilde Sánchez López- natural de Agrón (Granada), nació el 4 de mayo de 1929. A la edad de 86 años y 58 de Consagración al Señor, desde nuestra Casa de Martos, el día 19 de septiembre de 2015, ha entrado en el Reino de la paz y del Amor eterno.

Entró en la Congregación el 30 de junio de 1957, en el Postulantado de Valencia, donde pasó todo su tiempo de formación, que finalizó el 9 de enero de 1960 al hacer sus Votos Anuales.

Sus únicos destinos fueron: las Comunidades de Granada y desde septiembre de 1961, Martos.

Madre Socorro Mª, fue mujer de fe y confianza en el Señor, de delicada caridad y de gran amor al prójimo. Callada humilde, trabajadora, muy acogedora y siempre con la sonrisa que la caracterizaba.

Disponible y fiel a los superiores y servicial hasta sus últimos años. Se encontraba siempre dispuesta a ayudar en todo: a los ancianos, a los familiares y a los amigos que se acercaban a la Casa.

Mujer orante, con una gran dimensión de adoración Eucarística ante el Sagrario. Se sentía impulsada a pedir por los sacerdotes, a los que acogía siempre con gran cariño. Dispuesta a ayudar a las Madres mayores (que en un tiempo fueron bastantes). En sus últimos años, su avanzada edad no le impedía ayudar en el comedor de los ancianos.

Muy amante de San José, en sus plegarias le hablaba en alto, como si él, estuviera a su lado. En las fiestas de San José, gozaba sólo pensando que se acerba la festividad y que todos los preparativos estuvieran a punto. Fiel propagadora de la devoción de este gran Santo.

Casi toda su vida consagrada ejerció el oficio de sacristana, siendo detallista y delicada con las cosas del Señor. Cuidaba con esmero la iglesia, la capilla; las plantas que iban a estar a los pies de Jesús, las elegía siempre entre las mejores. Se preocupaba que las flores y los manteles, fueran dignos de Aquel a quien tanto quería.

Entusiasta de la vida comunitaria, alegre y positiva, ponía paz en momentos difíciles y procuraba ser cercana a las Hermanas.

Muy querida y respetada por todos en Martos, desde niños hasta las personas mayores, que la recuerdan con cariño. Procuraba no sobresalir y, aunque llevaba mucho tiempo, sabía ponerse en su sitio y lo primero, para ella, era la Comunidad.

Además de San José, amaba a la Virgen y celebraba sus fiestas con detalles de hija.

Los diez sacerdotes que concelebraron en la Eucaristía de “corpore insepulto”, demostraron, con su cariño y agradecimiento, todo lo que Madre Socorro Mª, hizo por ellos. El celebrante, destacó de ella, su gran corazón de Madre de Desamparados, siempre abierto a los pobres y su acogida y oración por las vocaciones sacerdotales.

El pueblo de Martos, en su funeral, correspondió con una gran manifestación de afecto, acompañándola hasta el cementerio.

DESCANSE EN PAZ.

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