madre cecilia

Madre Cecilia López de San José -Cecilia López Díaz- nació en Abla, provincia de Almería, el día 6 de febrero del año 1931, y desde nuestra casa de Arriate, el día 8 de marzo, a los 87 años de edad y 72 de vida religiosa, partió en paz, a gozar de la Casa del Padre.

 

 

De muy temprana edad, queriendo responder a la llamada del Señor, el día 5 de enero de 1946, ingresó en nuestra Congregación, para hacer el Postulantado.

Inició el Noviciado el 4 de octubre de 1946, donde permaneció hasta el día que emitió sus primeros Votos, el 15 de octubre de 1948, fiesta de Santa Teresa de Jesús. Realizó su Profesión Perpetua el 25 de mayo de 1954.

 

Terminado su tiempo de formación, y dispuesta a donde la obediencia le enviaba, sus destinos fueron: 1948 Andújar, 1954 La Habana - Cuba, donde tuvo que salir a causa de la Revolución Cubana en 1960, con destino a Nueva York, permaneciendo allí hasta mayo de 1961, fecha en que fue enviada a la nueva fundación de Hato Rey, de Puerto Rico, donde permaneció 42 años, y finalmente, en Arriate, desde enero de 2003.

 

Según algunos testimonios sobre Madre Cecilia, y el que ha enviado su Comunidad, os transcribo lo siguiente:

 

Fue una mujer muy fiel en su vida de oración, de donde sacaba fuerzas para su vida entregada y disponible, para cualquier ayuda que le pidieran. Humilde, sencilla, pacífica y pacificadora.

Con el Señor tenía detalles de amor. Después de todo un día en la cocina, sacaba fuerzas para cuidar las plantas, de tal forma que en los muchos años que estuvo en Puerto Rico, nunca le faltaron al Señor, en el Sagrario, las rosas que ella cultivaba. Como toda fundación, en Puerto Rico, le tocó vivir tiempos de economía difícil, careciendo hasta de lo más esencial; buscaba aportar su granito de arena, haciendo rifas, tortillas, dulces, helados…para recoger algunos “chavitos”, como ella decía. De esta manera buscaba como poder pagar cada mes el alquiler de la casa, hasta su compra.

 

En este tiempo, y hasta años después, las Madres fueron ayudadas por cubanos que habían salido tras la Revolución y se encontraban en Puerto Rico.

 

Estaba encargada de la cocina y, con todo cariño, cuidaba que no les faltara nada a las niñas que tenían en el Hogar. Disfrutaba en acompañarles en las salidas que hacían, en los días de fiesta.

 

Lo primero que siempre procuraba era la asistencia a la Santa Misa, era muy amante de la Eucaristía, y la recepción del sacramento de la Reconciliación, lo que conservó hasta el final de su vida.

 

Desde que llegó a formar parte de nuestra Comunidad de Arriate, se sintió muy a gusto en ella. 

 

Muy amante de la vida comunitaria, participaba en todos los actos comunitarios, en los diálogos, lecturas, recreación...Siempre muy delicada y cercana, con las personas que le rodeaban. Con los trabajadores, muy atenta, se preocupaba si le contaban algún problema, pedía por ellos, y se interesaba preguntándoles a menudo. Siempre tenía una palabra de aliento para ellos. Con nuestros residentes también le gustaba dialogar, les acompañaba en el salón, les aconsejaba, y ellos le tenían mucho aprecio, y la escuchaban con cariño.

 

Amante de la naturaleza, cuidaba con mimo sus ”matas” como ella les llamaba. Tenía “buena mano”, las regaba, les quitaba sus hojitas secas, pasaba muchos ratos entretenida, porque le gustaba tenerlas bien cuidadas.

 

Como verdadera Madre de Desamparados, muy devota de la Santísima Virgen, siempre llevaba su rosario en las manos. Propagaba la devoción al Sagrado Corazón, a Madre Petra y a San José. En este mes, dedicado a Él, ha pasado a gozar de ellos en el cielo.

 

Madre Cecilia, sigue intercediendo por todos. Por tu familia, por esta familia que tanto has querido ayudar y por todas las personas que tanto has amado en la tierra

 

DESCANSE EN PAZ.


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