madre rosa jesusg

El día 16 de febrero de 2018, Madre Rosa Jesús García de San José, que nació el 26 de octubre de 1930, en Conchar (Granada) y que fue bautizada con el nombre de Micaela García Molino, a los 87 años de edad y 56 de vida religiosa, desde nuestra casa de Martos, presurosa, entró a formar parte de la Morada de Dios.

 

Después de sentir la llamada del Señor, y segura de ella, optó por entregar su vida a la causa del evangelio, en la vida religiosa, por lo que ingresó en la Congregación, en el Postulantado de Valencia, el 16 de diciembre de 1961, donde permaneció todo el periodo de su formación que finalizó el 5 de octubre de 1964, día que pronunció sus Votos Temporales.

 

Dispuesta a donde la obediencia le fue enviando, pasó sucesivamente por las Comunidades de San Sebastián, Granada, Arriate, Madrid - Ciudad Lineal, y Martos, desde el 10 de diciembre de 2016.

 

Madre Rosa Jesús, ha sido una Hermana alegre, familiar y acogedora. Cuando salía a la póstula, algo que hizo con celo y dedicación -hasta que sus piernas no se lo permitieron-; supo propagar la devoción a San José y ayudar a los bienhechores en sus problemas, escuchándoles y orando por sus necesidades.

 

Las Madres de su actual Comunidad, nos han enviado el siguiente testimonio:

 

“Madre Rosa Jesús muy amante de estar junto al Sagrario, se pasaba largos ratos en la capilla, leyendo, rezando el rosario y meditando en las lecturas del día. Cuando las Madres teníamos la mañana o la tarde ocupada, ella pedía que la lleváramos a la capilla, o bien, que le pusiéramos la misa de la TV.

 

Tenía muy presente a las personas que conocía, sobre todo a los bienhechores, con los que mantenía una relación constante, aconsejándolos en sus inquietudes y animándolos. También se preocupaba de atender las necesidades de la casa, y, como siempre se dedicó a la póstula, aún desde esta casa y en su silla de ruedas, seguía preocupándose de buscar soluciones, entre sus conocidos, para cubrir algunas carencias económicas de la casa.

 

Las personas que hemos convivido con ella, en este tiempo, en la Residencia, la consideramos alegre y graciosa. Saludaba a todas, y casi siempre les decía alguna cosilla agradable, para que se quedaran contentas. Hizo amistad con un grupito de residentes, con las que le gustaba charlar, rezar, hacer labores y preocuparse de sus problemas... para que, se sintieran bien en la casa, y éstas la buscaban y se preocupaban de ella.

 

De buen espíritu comunitario, amante del carisma y de la Congregación. Muy devota de San José. Muy agradecida al Señor, confiaba en Él y le pedía que le aumentara su fe. Últimamente, cuando no podía moverse, esperaba a que se le hiciera todo; a veces le costaba, pero enseguida rectificaba pidiendo perdón, por si en algo había molestado.

 

Una de sus frases preferidas era: “Para mí la vida es Cristo”. Gran amante del Señor, de hecho siempre tenía un crucifijo en la mano. Cuando se iba a descasar, lo cogía fuertemente en su mano y le hablaba, diciéndole: “ahora me tienes que ayudar un poco”.

 

Murió en la madrugada del primer viernes de cuaresma, habiendo recibido el Sacramento de la Unción de Enfermos, el día 12 de este mes de febrero, y diciendo que ya le quedaba poco tiempo que estar aquí, que quizá el tercer domingo de San José lo pasaría con Él.

 

El Señor ha escuchado la petición que hemos encontrado en uno de sus escritos -que tenía en el libro de lectura- : “Ven y enciende mi fe, Señor, para vivir en el amor”.

 

Descanse en Paz.


0
0
0
s2smodern
 
 

Google Translate Widget

Google Translate Widget by Infofru

Author Site Reviewresults