En su homilía en casa Santa Marta Francisco recordó que sólo Dios puede juzgar a las personas y que Él siempre lo hace con misericordia.
FRANCISCO
"Una cosa es el pecado: "Yo he pecado, un resbalón, soy infiel a Dios, pero después trato de no pecar más o trato de reconciliarme con el Señor o, al menos, sé que no está bien. Pero la corrupción es cuando el pecado entra, entra, entra, entra en tu conciencia y no deja lugar ni siquiera para el aire”.  
El Papa explicó que los vicios y errores de uno mismo hacen que juzguemos de manera errónea a las personas y pidió que ninguno deje espacio en su vida para la corrupción.
EXTRACTO DE LA HOMILÍA DEL PAPA
(Fuente: Radio Vaticano)
"Siempre han existido en el mundo jueces corruptos… También hoy, en todas partes del mundo los hay. ¿Por qué le llega la corrupción a una persona? Porque una cosa es el pecado: "Yo he pecado, resbalo, soy infiel a Dios, pero después trato de no cometer otros o trato de arreglarme con el Señor o, al menos, sé que no está bien”. Pero la corrupción es cuando el pecado entra, entra, entra, entra en tu conciencia y no deja lugar ni siquiera para el aire”.
"Esta es la corrupción creen con impunidad que hacen el bien. Y en el caso de Susana, los ancianos jueces eran corruptos a causa de los vicios de la lujuria, y la amenazan con dar falso testimonio contra ella. Además, Francisco dijo que se trata del primer caso en que en las Escrituras aparecen los falsos testimonios. Y recordó que precisamente Jesús fue condenado a muerte mediante el falso testimonio”.
"Jesús dice pocas cosas, pocas cosas. Dice: ‘Quien de ustedes esté sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella’. Y a la pecadora: ‘Yo no te condeno. No peques más’. Y ésta es la plenitud de la ley, no la de los escribas y fariseos que habían corrompido su mente haciendo tantas leyes, tantas leyes, sin dejar espacio a la misericordia. Jesús es la plenitud de la ley y Jesús juzga con misericordia”.
"También nosotros juzgamos el corazón de los demás, ¡eh! Detengámonos. Y miremos a Jesús que siempre juzga con misericordia: ‘Ni siquiera yo te condeno. Ve en paz y no peques más”.
 
 
Fuente: www.romereports.com

 
 

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